miércoles, 14 de enero de 2009

Violencia criminal y televisión

Dice un aforismo popular que "la naturaleza imita al arte", que la realidad ya no es el referente del cine, sino que tiende a imitarle. Las pelis más violentas nos enseñan a matar sin dejar rastro, a robar sin dejar pistas, ajustar cuentas sin dejar huellas...En definitiva nos permiten confeccionar un precioso historial delictivo de esos que los sociólogos llaman "de cuello blanco": limpio y admirado.

Sin embargo la realidad tiene un componente que nunca jamás aportará el cine: la sangre es de verdad y salpica. Y si no, que se lo pregunten al pobre compañero de habitación del narcotraficante colombiano Leónidas Vargas, alias el viejo, asesinado a sangre fría presuntamente por dos sicarios de un cártel rival en el Hospital Doce de Octubre de Madrid el jueves 8. El pobre compañero de habitación quedó en estado de shock y tuvo que recibir asistencia psicológica. Y encima hoy miércoles 14 nos enteramos que han matado ya fuera de nuestras fronteras al hermano del finado. Es el remate de la operación caquetá.

Pero claro, el común de los mortales trata estos temas ahora con absoluta indiferencia, pues la televisión nos ha inmunizado contra escenas violentas: el telediario o informativo de turno abre sin avisar con imágenes de la guerra en Oriente Medio día sí y noche también, mostrando crudamente la sangre y el dolor, pero lo ha convertido en la prolongación del telefilm o serie policíaca anterior y la gente recibe desprevenida el impacto, pero ya está aletargada por la sobredosis de ficción anterior.

El domingo 11 avanzada la madrugada, cuando sólo los nictálopes salen de marcha, un encuentro aparentemente casual entre dos viejos conocidos de la noche en la Plaza de Ópera de Madrid acabó en una refriega que uno de los contendientes saldó a tiro limpio, pero en su huida abatió a un segundo que salía en su busca, y acabó siendo retenido por los porteros de una discoteca cercana al lugar de autos.

Lo mejor viene cuando te enteras que, detrás de estos elementos, por definirles de alguna manera, hay clanes, organizaciones mafiosas, sindicatos del crimen, cárteles, directorios y/o, como nos recuerda el valeroso Saviano en , "sistemas", criminales todos ellos que nos helarían la sangre si nos persiguieran pero, mediatizado por la prensa, recuerda a las pelis de Scorssesse o Coppola.

En cierta ocasión traté de captar la atención de unos presuntos sicarios para un reportaje televisivo que preparaba por entonces. Les ahorro detalles, pero las amenazas que me hizo uno de los captados en caso de que fuera una trampa me invitaron a replantearme para los restos hurgar en estos temas.

Sólo les diré que, al hablar del control de acceso a salas importantes, no está en juego decidir quién abre o cierra la puerta a los clientes vip o besa a las chicas guapas y saluda a los famosos futbolistas...¡No se engañen que no van por ahí los tiros y nunca mejor dicho!

Los iraníes, los miami, los búlgaros...o como terroríficamente se definan para meter más miedo, buscan el control sobre los vendedores que acceden a dichos locales y no precisamente de souvenirs de la ciudad, ni de cds piratas, ni de anillos reflectantes y gafas luminosas...¡No, hijo, no!

No se busca a estos rompehuesos y facedores de entuertos en los gimnasios por su belleza escultural; ni tienen una ficha policial por robar golosinas cuando eran pequeños; ni un arsenal en el coche para ir de caza aprovechando la fresca matinal... ¡No, mi niño!

El pasado viernes 9 de enero la nieve bloqueó Madrid, pero les aseguro que en muchos, muchísimos de estos locales, los fines de semana hay más en los lavabos y el único colapso es el generado por ocupar las cabinas entre dos o tres para "echar unos tiritos". El resto...imagínenlo Vds., que ven mucha tele y ya sabrán el desenlace.

2 comentarios:

mala dijo...

A veces uno puede llegar a pensar en lo aburrida que es su vida. Pues eso... lagarto lagarto.
Después de leer todo esto así... de corrido he decidido no volver salir a la calle, que a mi aún me impresiona incluso la sangre de plástico.
Besoooo

Markus de Logsley dijo...

Como dijo manolofraga "la calle es mía". Leo un bonito libro que te recomiendo. Se titula "No-logo" de Naomi Klein, donde invita a recuperar la calle como expresión social y como marco para mostrar cuanto sentimos. Así que como me enseñó mi padre hace mucho, mucho, mucho..."no hay que tenerle miedo a nada ni a nadie en esta vida".

Besoteeeeeeeee