lunes, 16 de febrero de 2009

¿Dónde caen los precios?



Ni los peores augurios hablaban de crisis; ni los más ácidos análisis atisbaban la recesión; ni los corrosivos estudios oteaban un paro semejante; ni los impúdicos informes vislumbraban la deflación...Es decir, ni Zapatero ni miembro alguno de su equipo económico, a tenor de lo que declaran en público. Pero voy a detenerme un momento en la última aberración.

Ahora el miedito nos lo meten por la vía de la presunta caída en barrena de precios. Considerando un país como un todo homogéneo, resulta difícil creer que dicha precipitación no se extienda por igual por toda la geografía, pero ahí es donde entra esa fórmula ponderada tan sociológica que es la media aritmética.

Dice un chiste que entre dos personas hay dos pollos y mientras uno no come nada, el otro ingiere los dos pero que, según la sociología, ambos habrán comido un pollo. En ciertas zonas de Madrid les puedo asegurar que los precios siguen estancados. Otra cosa es que haya quien consuma. Por eso parece normal que los comerciantes quieran recuperar una parte de su inversión antes que perderla toda. Pero ¿qué pasa con las grandes superficies y los supermercados más poderosos? Esos no mueven ficha.

Seguro que habrá regiones de España donde el pan, la leche, la harina, el azúcar, el aceite, etc., hayan bajado, pero en la capital nadie se apea de la burra por miedo a ser signado como esquirol de esta batalla de precios. Pero en cuento se abra la veda (¡que no se enteren ni Garzón ni Bermejo!)...de Isidoro a abajo todos tendrán que bajar o irán por el desagüe, pues ni siquiera las recientes rebajas han respondido a las expectativas de los comerciantes.



Pero lo que clama al firmamento es la presunta caída de los precios en el inmobiliario, que sólo se justifica por el estrangulamiento de bancos, constructores, promotores y propietarios hipotecados, los cuales ven cómo el agua les llega al cuello, pero en ciertas áreas de Madrid ni eso les hace bajar el pistón.

Cómo será que incluso ahora se dice que los alquileres suben entre un 4-6% ¡Pero qué crisis ni qué carajo! Si los hay que aprovechan hasta las economías de guerra para hacer negocio, ¿de qué estamos hablando?

Evidentemente vivimos en un mundo plural; lleno de heterogeneidades; de singularidades regionales y locales; que primero habló de globalización y ahora apela de nuevo a la nacionalización; que no tardará en cerrar fronteras y practicar el proteccionismo; y que quizá recupere el sistema de intercambio de servicios más antiguo del mundo: el trueque.

Pero las grandes capitales como Madrid engullen conflictos fácilmente, sin embargo más tarde o más temprano tienen que hacer pesadas digestiones. Y en ese centrifugado estamos todos los madrileños.

2 comentarios:

alfonso dijo...

Mi sincera enhorabuena por esta vision tan sorprendentemente objetiva en los tiempos que corren
Y tambien por tu articulo en
sst y +

alfonso dijo...

la preguntra no es donde sino desde y hasta donde
en algunos sitios los precios son imposibles para los normales